Homenaje del 8 de julio de 2007

Txaro Pardo 2007ko omenaldian
Manifiesto del 8 de julio de 2007. Leído en la calle Roncesvalles, en la concentración realizada en el lugar donde se encontraba la estela de Germán.

“Aunque suele la memoria
morir a manos del tiempo,
también suele revivir
a vista de los objetos,
mayormente cuando son
para dolor sus acuerdos”.

Estos versos de Carderón, aunque escritos en el siglo XVII, reflejan muy bien la sensación que nos invade cuando pasamos por la Avda. de Roncesvalles, cruce con Carlos III.

Sentimos que algo falta en el paisaje, que hay un hueco, una especie de vacío.

Echamos de menos ese objeto del que nos habla el poeta que nos ayuda a recordar. Nos falta desde hace ya más de un año la estela de Germán.

Un sencillo monolito colocado por gentes del pueblo después de los sucesos de sanfermines del 78, para mantener su recuerdo, exigir justicia y castigo a los culpables, y, también, como barrera para impedir que agresiones de ese tipo se pudiesen repetir.

Pero asimismo la estela ha sido y es algo que nos ayuda a preservar nuestra dignidad. No por tantas veces repetida deja de ser verdadera la afirmación de que los pueblos que olvidan su historia pierden su identidad. Y en este sentido, la estela de Germán ha sido un pequeño faro que ha mantenido durante veintiocho años el rescoldo del rechazo del pueblo de Iruñea al atropello de que fue objeto en el año 78.

Primero la rompieron, luego la explosionaron y ahora, con la excusa de unas obras de pavimentación, unos politiquillos que no merecen ni ser nombrados aquí, nos la pretenden arrebatar. Quieren robarnos nuestra memoria, para así quebrarnos más fácilmente.

Los que atacaron despiadadamente en plenas fiestas, causando muerte y desolación, son los que desean que desaparezca todo vestigio que recuerde su barbarie. Así Germán, Joseba y sanfermines del 78 pasarían a formar parte de esa historia oculta y silenciada que tantos y tantos capítulos va acumulando.

Pero no estamos dispuestos a consentirlo. Ya el año pasado, en este mismo lugar, nos comprometimos a trabajar por conseguir que la estela vuelva. Ni entonces, ni ahora, estamos solos. Colectivos sociales, personas significativas, grupos políticos…, han venido durante este año impulsando iniciativas para conseguir reponer el monolito. Intentando que el símbolo desaparezca para que olvidemos, la derecha ha conseguido suscitar nuestra respuesta y que no solo nos juntemos aquí el 8 de julio, sino que en los últimos cinco 8 de cada mes nos hayamos concentrado en este mismo lugar.

Hemos cumplido nuestro compromiso, y si hoy la estela no está en su lugar, ciertamente es porque alguien no ha cumplido con lo firmado, pero no porque no sea posible hoy, tras las elecciones municipales, el reponerla. Por nuestra parte hemos puesto todos los medios para que así fuera.

No romperán nuestras ilusiones, y estamos convencidos que, más pronto que tarde, la estela se repondrá. Nuestra confianza se cifra en vosotras y vosotros, en el impulso y en la lucha popular, y con ello tenemos la mejor garantía de que ganaremos.

La estela de Germán ha estado veintiocho años sin contar con el apoyo de ninguna institución, únicamente sostenida por el aliento de miles y miles de personas de esta ciudad que desean preservar su memoria y su dignidad. En este empeño seguiremos hasta lograrlo.

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