Hay que seguir luchando por la verdad, la justicia y la reparación

Saioa AlkaizaikurriñaekitaldiaFermin Balentzia

Hace hoy exactamente treinta años esta ciudad, tal como dicen en Sudamérica, fue apalizada. Brutalmente apalizada. Las consecuencias más graves fueron las muertes de Germán y de Joseba, decenas de heridos y las fiestas rotas. En el documental que se ha sacado para este aniversario también se nos muestra los moratones que aquel maltrato produjo. Cardenales y erosiones que no han dejado de salir durante este tiempo y que siguen manifestándose en la actualidad. El mayor traumatismo producido se llama Unión del Pueblo Navarro. Surgió al poco tiempo de la agresión y ahí sigue empeñada en cambiar nuestra ciudad, para convertirla en una localidad profundamente conservadora, uniforme, gris y española. Que no duda en mercadear con la primera bebida sospechosa que se pone a tiro, mientras, niega a los organismos populares de Gora Iruña la Taconera para organizar sus actos durante estas fiestas.

El tiempo transcurrido no ha cerrado las heridas, al contrario las ha profundizado. Hoy deberían estar aquí presentes personas que siempre han apoyado los ochos de julio, pero que en contra de su voluntad hoy no lo pueden hacer al estar encarceladas por expresar libremente sus ideas, por luchar por la libertad y democracia para nuestro pueblo.

En estos treinta años han querido hacernos olvidar aquellos sucesos, los han querido borrar de nuestra memoria, para, de esa manera, garantizar su impunidad y seguir agrediéndonos. Si aquella brutalidad policial y política se puede zanjar con total inmunidad para quien la cometió, sin ninguna responsabilidad para quien la ideó y planificó, ¿por qué no seguir agrediendo, encarcelando a las personas disidentes, ilegalizando formaciones políticas, cercenando el derecho de expresión, obstaculizando el trabajo de colectivos y movimientos ciudadanos, hurtando la representación y trabajo político de una parte fundamental de la sociedad, manteniendo las prácticas represivas, torturas, malos tratos, dispersión etc?

Por eso es muy importante la resistencia, y que frente a su ciudad y sus monumentos, que no son sino intentos de robarnos nuestra memoria, mantengamos símbolos como esta estela. Ya que representan nuestra intransigencia al olvido. Estas obras nos recuerdan aquellos hechos y a su vez el rechazo a los intentos por zanjarlos en medio del silencio, la mentira y la impunidad. Gritan a quien quiera escucharlo: ¡Nunca más, agredir al pueblo para obtener réditos políticos! Nos lanzan una pregunta que está en la mente de muchas personas: ¿No existe en este sistema ningún tribunal, ninguna institución política, que sea capaz de reconocer la ignominia de aquellos sucesos, pedir perdón, sentar en el banquillo a los culpables y reparar el daño producido? ¿No merece este pueblo ese desagravio por parte de quien corresponda?

Una cosa aparece meridianamente clara después de los treinta años transcurridos: NO SE PUEDE CONSTRUIR ABSOLUTAMENTE NADA SOBRE EL OLVIDO, EL SILENCIO Y LA IMPUNIDAD. Y NO ESTAMOS EN DISPOSICIÓN DE QUE ESTO CONTINUE ASÍ.

El mensaje es cristalino: hay que seguir luchando por LA VERDAD, LA JUSTICIA Y LA REPARACIÓN. Igual que hemos conseguido reponer la estela, ahora debemos plantearnos redoblar nuestros esfuerzos en estos objetivos. Con nuestro empeño colectivo, manteniendo la gran participación de estos treinta años, entre todas, entre todos lo conseguiremos. Aurrera!

GERMAN, JOSEBA GOGOAN ZAITUZTEGU!
HERRIAK EZ DU BARKATUKO!

hilarria

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