La memoria sigue siendo molesta

Ainara Lertxundi. Publicado en Gara

La memoria histórica no debería ser cosa de unos pocos a los que, además, se acusa de remover cosas del pasado y con ello viejas heridas. Su dimensión va más allá de abrir fosas cavadas durante la guerra de 1936. Se trata de documentar y analizar las causas que permitieron tal barbarie y de reparar a través de la justicia, entendida en su más amplio sentido.

La mirada al pasado es también una mirada al presente y al futuro. El testimonio de quienes sufrieron la mano de hierro de los llamados «vencedores» y sus descendientes políticos debería llegar a todos los rincones, empezando por las aulas. Pero, la realidad es bien distinta y la «otra historia» sigue sin gustar a muchos tal y como ha quedado patente en Poyales del Hoyo, Ávila, con el traslado de los restos de diez fusilados a una fosa común, de donde precisamente habían sido rescatados tras largos años de búsqueda.

El alcalde de este municipio abulense, del PP, se valió de la petición de una familia para proceder a esta exhumación, sin el permiso del resto de familiares, y, de paso, destrozar la placa que recordaba a estas personas.

El acto de repulsa que el domingo intentaron realizar «los nietos de los obreros que nunca pudistéis matar» reflejó lo molesta que continúa siendo la memoria y el propósito de algunos gobernantes por seguir imponiendo la ley del silencio y olvido. No sólo ha sido profanada la tumba, sino que el monolito en homenaje a tres de estos represaliados, en concreto a tres mujeres violadas y fusiladas en una cuneta de la localidad, presenta desde hace tiempo pintadas ofensivas.

Lejos de retractarse, el primer edil defiende a capa y espada su actuación. Cuenta, cómo no, con el respaldo de su partido, que ha salido en su defensa ante el aluvión de críticas.

Pero sin movernos tanto en el plano geográfico y en el tiempo, la Policía Municipal de Iruñea retiró el 8 de julio las flores que, horas antes, cientos de iruindarras habían colocado en la placa en recuerdo de Germán Rodríguez, muerto a manos de la Policía. Las flores ya han vuelto al lugar de donde nunca debían de haber desaparecido.

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