Sanfermines 78: mensaje en una botella

SANFERMINES 78: MENSAJE EN UNA BOTELLA
Ramón Contreras. Sanfermines 78 gogoan

A las personas que formamos parte de la Iniciativa popular Sanfermines 78: Gogoan! nos une una idea relacionada con los acontecimientos de aquellos Sanfermines en Iruñea. Pero la idea que no trata de convertirse en palabra es una idea limitada y la palabra que no pasa a la acción es una palabra cercenada. En torno a esos sanfermines, expresamos la idea en tres palabras: verdad, justicia y reparación. Y nuestro empeño durante estos últimos años ha sido convertir esas palabras en acción; en realidad.

De modo similar a como actuaron las personas encarceladas en la cárcel de Ezkaba, cuando enterraron a los 131 compañeros fallecidos junto con una botella con sus datos personales, posibilitando, setenta años después, reparar, en parte, la injusticia y el olvido. A lo largo de estos años, hemos lanzado mensajes en botellas, con el objetivo de denunciar y reparar, siquiera parcialmente, la tropelía cometida.

Así, en junio de 2008, 70 profesionales del Derecho suscribieron un comunicado sobre los 30 años de impunidad. Este comunicado fue presentado al Tribunal Superior de Justicia de Navarra, al Parlamento de Nafarroa y al Defensor del Pueblo. A este último se le hizo un emplazamiento especial, acompañando al documento suscrito por los letrados y letradas uno específico en el que se solicitaba su mediación para obtener de las instituciones una Comisión de la Verdad, apoyada y presentada por personas que habían resultado heridas en aquellos sucesos.

En el año 2009, un grupo de 45 historiadores e historiadoras presentaron un documento en el que se posicionaban por «recuperar la historia en toda su extensión con un apoyo social» y denunciaban cómo «la Ley de Memoria de 2007 acotaba su espacio temporal hasta octubre de 1977, dejando fuera sucesos como los que nos ocupan, así como las dificultades existentes para investigar la transición, por la imposibilidad de abrir públicamente los archivos hasta después de transcurridos 50 años».

Con el impulso de esas personas, se consiguió que una moción franquease la muralla del trámite de urgencia y fuese tratada en el pleno del 2 de julio de 2009 por el Ayuntamiento de Iruñea. Pero, finalmente, la mayoría municipal de UPN y PSN impidió que este Ayuntamiento propiciase la creación de una Comisión de la Verdad.

En el presente año, más de 50 presidentas y presidentes y ex presidentas y ex presidentes de las peñas durante estos años han vuelto a presentar ante el Ayuntamiento una propuesta de moción, sin que en este caso haya merecido siquiera la consideración de pasar el trámite de urgencia.

Volviendo al principio, todo gravita en torno a una idea, expresada en tres palabras: verdad, justicia y reparación. Para nosotras y nosotros no se trata de un juego de nostalgia, sino de una elemental reivindicación democrática. Es incomprensible que Germán y Joseba (al igual que otras víctimas de la represión de los aparatos del Estado) sean excluidos de los reconocimientos que se hacen a otras víctimas, ya sea en disposiciones estatales o en la reciente Ley Foral de Ayuda a las Víctimas del Terrorismo, y mucho nos tememos que seguirán excluidas de la nueva ley que están pactando el PSOE y el PP en Madrid.

En 1972, tropas del Ejército británico dispararon a discreción contra la población civil de Derry, Irlanda del Norte, con el resultado de catorce personas muertas y varias docenas heridas de bala. Treinta y ocho años más tarde, y tras seis años de trabajo de una Comisión creada al efecto, el Gobierno del Reino Unido acaba de reconocer la responsabilidad de su Ejército en aquella masacre, pidiendo perdón público por ello. Aunque el tiempo trascurrido es excesivo para tan elemental medida, la cuestión es que aquí se está a años luz de poder vislumbrar algo semejante y la pregunta lógica que cualquiera se hace es por qué aquí cuesta tanto arrancar de las instituciones un pronunciamiento parecido.

Esto nos lleva a la constatación de la existencia en los aparatos del Estado Español de fuertes rescoldos franquistas, auténticos escollos para la existencia de una democracia plena y sin tutelaje. Vivimos en una democracia vigilada y limitada. Que nació viciada por la regla de oro que marcó la transición: el olvido y el perdón para los crímenes franquistas. Transición que, además, se fraguó sobre crímenes y agresiones como la de los sanfermines del 78, sin que exista el castigo por ello.

Estamos luchando contra la impunidad. Queremos que se revise la propia transición. Las leyes que la configuraron dejaron intocables elementos puntales del régimen anterior.

Esta constatación no es sólo nuestra; a ella han llegado también muchos jóvenes que no la vivieron, pero que padecen sus consecuencias. Sectores que constatan la justeza y la necesidad de romper con el cordón umbilical impuesto. Hoy, pedir verdad, justicia y reparación significa luchar contra los límites impuestos por el sistema.

Por todo ello seguimos en nuestra lucha, seguiremos lanzando mensajes y juntándonos cada 8 de julio, a la una del mediodía, en la estela de Germán, porque, parafraseando a García Márquez, «nuestra lucha es por arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotras y nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aquí existió un mundo donde prevaleció el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad», y sobre todo que tuvimos la osadía de luchar por cambiarlo.

Publicado en Gara

Revolucionario caído

REVOLUCIONARIO CAÍDO
Josu Chueca. Publicado en Argia.

“El 8 de julio de 1978, la policía mató de un disparo al joven Germán Rodríguez en las proximidades de la plaza de toros de Iruñea. Cuando han pasado 30 años de aquel trágico San Fermín, el historiador Josu Chueca está investigando su vida. Germán no estaba por casualidad en la primera linea de las barricadas, tuvo una vida militante, sus ideas revolucionarias le llevaron allá.”

El origina no está traducido al castellano. Puedes leerlo aquí.

El ayuntamiento de Iruñea rechaza crear una comisión de la verdad

INTERVENCIÓN EN DEFENSA DE LA MOCIÓN PRESENTADA EN EL PLENO MUNICIPAL DE IRUÑEA (2 de julio de 2008)

Permítanme que me presente, soy Ramón Contreras, y represento a la Iniciativa Popular Sanfermines 78: Gogoan!.

En primer lugar quiero agradecer la posibilidad que nos brindan de intervenir en este pleno sobre la moción por la que se propone la creación de una Comisión de la Verdad sobre los sanfermines de 1978.

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8 de julio: la desvergüenza que no cesa

8 DE JULIO: LA DESVERGÜENZA QUE NO CESA
Josu Txueka, Piru Zabalza, Presen Zubillaga (Sanfermines 78 gogoan)

Para quienes desde hace 31 años venimos reclamando verdad, justicia y reparación para con la barbarie cometida en Sanfermines-78, el pasado año fue muy importante, pues conseguimos evitar que la alcaldesa Barcina sepultase en un oscuro almacén la estela de Germán y logramos finalmente reponerla en su lugar.

Cientos de personas se sumaron a este esfuerzo: decenas de artistas cedieron sus cuadros para una exposición; otros tantos escritores plasmaron en sus postales su recuerdo y su rabia; más de ochenta profesionales del derecho denunciaron la falta de justicia para con aquel crimen; se realizó un vídeo sobre todo aquello; txarangas, fanfarres, txistularis, coros y cantantes aportaron su voz y su música y, finalmente, decenas de colectivos sociales y miles de personas tomaron parte en las concentraciones, manifestaciones y actos convocados al efecto.

Durante este curso hemos seguido trabajando. Ante la continuada pasividad cómplice de las instituciones (Ayuntamiento, Parlamento, Gobierno…), a primeros de año recabamos del Defensor del Pueblo su intervención, pero su respuesta no pudo ser más desalentadora. Aduciendo problemas de plazo y falta de competencia, el Defensor del Pueblo escurrió el bulto. Más de 50 colectivos, 80 profesionales del Derecho y varios heridos de bala en aquellos Sanfermines habían apoyado la petición, pero su exigencia de verdad, justicia y reparación fue menospreciada.

Este mes de junio, 45 historiadores navarros (profesores, investigadores…) han suscrito una declaración valorando aquello como “una de las más graves e impunes agresiones padecidas por nuestro pueblo en las últimas décadas” y afirmando que “la responsabilidad directa correspondió a las fuerzas de la Policía Nacional y, en última instancia, al entonces Gobierno de UCD”. Reclaman asimismo de nuestras instituciones que “reconozcan la citada agresión a los efectos de su inclusión en cualquier tipo de actuación oficial relativa a la historia de nuestro pueblo” y que ésta “sea incluida en los correspondientes currículos educativos”.

En esa línea, este mismo mes hemos presentado al Pleno del Ayuntamiento de Iruñea una petición para que sea creada una Comisión de la Verdad en la que participen también peñas y colectivos sociales, a fin de dar reconocimiento oficial a aquella agresión y trabajar por la justicia y reparación. La moción, desgraciadamente, no ha sido aprobada. UPN, como siempre, se ha opuesto a ella. El PSN, por su parte, una vez repuesta la estela, no considera necesario hacer nada más a este respecto. La razón es simple: la verdad sobre los Sanfermines-78 sigue escociendo mucho y a muchos, pues revolver sobre aquellos hechos supone revolver también el contexto de la Transición política en Nafarroa, y eso es algo que no interesa.

¿Por qué en el Parlamento Vasco el PSE ha votado a favor de una resolución similar en relación a la matanza de obreros realizada del 3 de marzo de 1976 por la Policía del entonces Gobierno de UCD, y aquí, en Nafarroa, el PSN es refractario por completo a adoptar medidas similares? ¿Por qué en la Diputación Provincial de Málaga y en el Parlamento andaluz el PSOE han votado a favor de declarar a Manuel José García Caparrós hijo predilecto de aquella tierra, denunciando su asesinato por la Policía en 1977 y aquí, en Iruñea, el PSN se niega a cualquier acuerdo similar?

La Transición en Nafarroa tuvo dos características que no se dieron en ningún otro lugar del Estado. En primer lugar, las bases del Amejoramiento no se aprobaron en el Parlamento, ni fueron fruto de negociación democrática alguna, sino que fueron fijadas por dos franquistas: Amadeo Marco, último cacique de la Diputación, y Martín Villa, alto cargo del Movimiento con Franco y ministro del Interior en aquel momento. En segundo lugar, Nafarroa fue la única comunidad cuyo Estatuto de Autonomía -Amejoramiento- no fue sometido a referéndum entre el conjunto de la población.

Se ha afirmado en numerosas ocasiones. Los Sanfermines de 1978 fueron, sobre todo, un golpe dado por los poderes fácticos y estatales con el fin de advertir qué es lo que podía pasar si la institucionalización de Nafarroa no discurría por los cauces correctos . Se trató, pues, de algo que iba mucho más allá que la explicación oficial que hablaba exclusivamente de malentendidos en las órdenes dadas y de algún que otro policía incontrolado.

No es por ello extraño que ahora, tanto UPN como PSN se hayan negado a reconocer oficialmente aquella agresión. Pero no por ello vamos a ceder en nuestro empeño. El actual movimiento de recuperación de la memoria histórica tan intenso que hoy vivimos hubiera sido impensable hace tan solo diez años. Los logros conseguidos -sin lanzar campana al vuelo alguna-, tampoco. Por eso no desistimos. Junto a todas esas docenas de colectivos sociales, profesionales del derecho, historiadores, artistas y escritores, seguiremos reivindicando verdad, justicia y reparación. Lo que no consigamos este año quedará pendiente para el siguiente y, mientras tanto, hoy, 8 de julio tenemos una cita a las 13 horas junto a la estela de Germán y otra más, por la tarde, a la salida de los toros. ¡Que no decaiga!

Carta abierta al señor Torrens

CARTA ABIERTA AL SEÑOR TORRENS
Ramón Contreras López. Miembro de la Iniciativa Sanfermines 78: Gogoan!

El pasado día 2 estuve presente en el pleno municipal del Ayuntamiento de Iruñea para intervenir, en nombre de la Iniciativa Sanfermines 78: Gogoan!, en defensa de la moción presentada proponiendo la creación de una Comisión Municipal de la Verdad en relación con aquellos acontecimientos. Sabido es que la propuesta no prosperó debido a los votos en contra de los grupos municipales de UPN y PSN. Cuando se presenta una moción, como cualquier otra propuesta, cada grupo puede votar a favor, en contra o abstenerse. Cada cual vota en consonancia con sus ideas y planteamientos políticos. Así es y así debe aceptarse. Pero lo que no resulta de recibo son las descalificaciones y falsedades que el señor Torrens vertió contra este colectivo en defensa del voto en contra de su grupo municipal. Y como no pude contestarle en el pleno, lo hago a través de esta carta y de forma resumida.

En primer lugar, el señor Torrens arremetió contra el mensajero para intentar descalificar el mensaje. Así, afirmó que “el recuerdo de Germán Rodríguez ha sido apropiado y fagocitado por el nacionalismo radical”. Hasta se permitió decir que “Germán ha sido una doble víctima: de la policía en 1978 y de quienes han secuestrado su memoria posteriormente”. Estas afirmaciones realizadas sin mayor fundamento ni explicación constituyen un insulto a quienes desde hace 31 años venimos movilizándonos por mantener la memoria y conseguir la justicia y reparación por aquellos sucesos.

La Iniciativa Sanfermines 78: Gogoan! carece de adscripción política alguna y es un colectivo abierto y plural que recoge a gente, como es mi caso, que venimos batallando por este tema desde el mismo día del funeral. Primero como camaradas de LKI; luego como amigos y antiguos camaradas; más tarde como Hilarria durante cerca de dos años manteniendo la presencia en la calle reivindicando la reposición de la estela y ahora como Sanfermines 78: Gogoan!, reclamando la verdad, justicia y reparación. Y lo hacemos sin exclusiones, con un trabajo abierto y unitario, contando con el apoyo de muchos otros colectivos (más de sesenta); y en momentos puntuales, con el respaldo de 80 profesionales del derecho, o 45 historiadores… Por ello las afirmaciones del señor Torrens nos parecen totalmente fuera de lugar, que responden más a una actitud política de colocar el letrero de izquierda abertzale a todo aquello que no entre en los cánones de lo que él considera políticamente correcto que a una realidad.

En segundo lugar, afirmó que “la verdad, justicia y reparación nunca vendrán de la mano de los abertzales”. Lo que está demostrado es que en estos 31 años, es que ni con UPN, ni el PSN, ni el PP, ni el PSOE se haya logrado nada en estos objetivos. Eso si que está constatado frente a su afirmación desprovista de todo contenido real.

Creo que hubiese sido más honrado el haber defendido la negativa a crear una Comisión del Verdad, no porque la izquierda abertzale pretenda seguir manipulando, “ahora con dinero público” (como dijo), sino porque los sucesos de julio de 1978, incluida la muerte de Germán, los heridos, la paralización de la fiesta, fueron simplemente, como argumentó, “una desproporción policial”, y para esto, evidentemente, no hace falta comisión alguna.

Quedan otras cuestiones en el tintero, como el preámbulo que usted hizo de la historia de la LKI que, para una persona que militó en dicho partido desde sus orígenes, me pareció carente de rigor, propio de alguien que nunca transitó por esos espacios.

Publicado en Diario de Noticias

La verdad de los Sanfermines del 78

LA VERDAD DE LOS SANFERMINES DEL 78
Txema Mauleón (Concejal de Nafarroa Bai y miembro de Batzarre)

No vamos a extendernos en análisis que corresponderían precisamente a quienes investiguen a fondo y con todos los medios todo lo acontecido en los Sanfermines de 1.978.

Ello no nos impide constatar varios hechos que ciudadanas y ciudadanos de Iruña-Pamplona pudieron comprobar en aquel fatídico 8 de Julio de 1.978.

La brutal e irresponsable actuación de la policía en la Plaza de Toros tras finalizar la corrida es la que originó la muerte de Germán Rodríguez, decenas de heridos, una ciudad que pasó de la fiesta más renombrada del año a la asolación más absoluta…

La voluntad era provocar una masacre que justificara la intervención militar contra la incipiente democracia, contra el gobierno de la UCD (uno de cuyos déficits más notables y peligrosos era precisamente mantener intactos los aparatos policiales y militares de la Dictadura; déficit que pudo costar la libertad. No fue casualidad que se produjera en Navarra: símbolo por excelencia de la disputa entre partidarios y opositores de la unidad vasco-navarra, que aquellas fechas, en la transición, se hallaba al rojo vivo. Y en Pamplona-Iruña, ciudad entonces gobernada por el grupo social defensor de la libertad frente a la dictadura.

Este acontecimiento se produce en aquel contexto político tan convulso y tan condicionado por el ambiente golpista entre sectores importantes de las fuerzas armadas y policiales como desgraciadamente se pudo constatar en el intento de golpe de estado de 1.981; por la acción de ETA que culminaba el período más brutal de su historia (66 muertos y 64 heridos en 1.978); por una democracia sin asentar, con fuertes carencias, sin el sostén de Europa, por debajo de las expectativas creadas entre los sectores más activos de las fuerzas democráticas y antifranquistas, con la desconfianza extendida al ser principalmente liderada por el sector reformista del régimen…

Aquella actuación propició un hecho tristemente histórico: la suspensión de los sanfermines.

A los siniestros pasajes les siguió otro acontecimiento insólito: desde las diversas instancias oficiales nunca se juzgó nada, ni se explicó nada, ni se investigó nada, ni se indemnizó a las víctimas… Nunca se le aportó una versión fidedigna de lo acontecido a la ciudadanía de Iruña-Pamplona, de manera oficial.

Desde las diferentes instituciones se extendió un velo de silencio. Pero el silencio ni es argumento explicativo ni puede instalar el olvido ante los centenares de miles de personas que presenciaron en directo aquella barbaridad policial.

Hay una deuda con la ciudad de Pamplona-Iruña que hay que saldar. Tenemos que reconstruir aquel trozo de nuestra historia. Y para esto es necesario conseguir la verdad, la justicia, el relato cabal de lo sucedido, la enseñanza para las generaciones futuras, la defensa de los derechos humanos, la delimitación de las responsabilidades de todo tipo derivadas de aquella actuación, la reparación hasta donde sea posible por el daño causado a la familia de Germán, la apertura de la vía judicial…

El deber del ayuntamiento, en tanto que institución más representativa de la ciudad, en tanto que máxima institución para velar por los intereses de la ciudad es ponerse a la cabeza de esta obligación. Por ello, el ayuntamiento debe poner todos los medios disponibles al servicio de esta causa y en concreto una Comisión de Investigación y de la Verdad para tal fin.

Una comisión nombrada por el ayuntamiento, con personas de reconocido prestigio en la ciudad, cuyo dictamen sea votado por el ayuntamiento y llevado a la practica, que recabe el testimonio de cuantos ciudadanos y ciudadanas, entidades de todo tipo deseen aportar cualquier dato, que recabe el apoyo y la máxima colaboración de todas las instituciones de Navarra y del Estado que puedan aportar algo en esta cuestión; y en concreto del Ministerio del Interior, del Gobierno civil, poniendo a su disposición toda la documentación sobre los hechos citados de la que dispongan.

No es nuestra pretensión concluir una propuesta cerrada y detallada que en buena lógica debe ser acordada y consensuada entre todos los grupos municipales, sino reclamar un paso al frente de éste ayuntamiento para lograr la verdad, la justicia, los derechos humanos, la memoria histórica para las generaciones futuras, la reparación a la familia de Germán, la reparación de la ciudad.

Esta vez, la escasa sensibilidad y las cortas miras de UPN y PSN, no han hecho posible que el Pleno municipal comience una andadura necesaria. La propuesta sigue en pié para mejor momento, abierta al consenso necesario. Abordemos con generosidad una asignatura pendiente en la historia de esta ciudad.

Publicado en Batzarre.org

El Defensor del Pueblo de Navarra no quiere investigar los sucesos de Sanfermines 78

LA LARGA CAMBIADA DEL DEFENSOR DEL PUEBLO
Miren Egaña y Ramón Contreras. miembros de la iniciativa Sanfermines-78: Gogoan!

El pasado 30 de enero fue presentado ante el Defensor del Pueblo de Navarra un escrito en el que se solicitaba su intervención en relación con los hechos ocurridos en los Sanfermines de 1978, en Iruñea, y la falta de respuesta que desde los poderes públicos se había dado en relación a las exigencias de “verdad, justicia y reparación” mantenidas por decenas de grupos sociales, sindicales y políticos a lo largo de todos estos años.

El escrito fue presentado por dos abogados, miembros de un colectivo de setenta profesionales del Derecho que habían suscrito un documento reclamando la actuación de la Administración en relación a aquellos hechos, otras dos personas pertenecientes a la iniciativa Sanfermines 78: Gogoan!, cuyas exigencias antes comentadas fueron apoyadas por más de cincuenta colectivos sociales, y dos personas más heridas de bala en aquellos sucesos. En el mismo, además de la intervención del Defensor del Pueblo, se solicitaba una entrevista con él y se ofrecía la disposición de los firmantes para colaborar en todo cuanto fuera necesario.

Pues bien, el pasado 3 de febrero, tan sólo cuatro días después de ser presentado el escrito (incluidos los dos del fin de semana), el Defensor del Pueblo nos ha contestado denegando la solicitud en todos sus términos. Tal rapidez en la resolución del asunto, plausible quizás en otros casos en los que la actuación de la Administración es lenta y desalentadora, no deja sin embargo de sorprendernos. ¿Por qué tanta celeridad, inusual incluso en su propio funcionamiento, para resolver este asunto sin acceder siquiera a la entrevista que se le proponía y al examen de los materiales que se le habían ofrecido?

Habida cuenta de que las resoluciones del Defensor del Pueblo no tienen recurso alguno, entendemos que su actuación ha pecado de una ligereza total y una evidente falta de rigor, impropia por completo de quien tiene por objetivo garantizar los derechos y libertades de la ciudadanía. Una actuación que, más bien, parece querer dar carpetazo a una exigencia de “verdad, justicia y reparación” mantenida durante más de treinta años, contra viento y marea, por decenas de colectivos sociales, culturales, de recuperación de la memoria histórica, peñas de Iruñea, sindicatos, partidos políticos,…

En su resolución, el Defensor del Pueblo señala que la petición formulada es improcedente por haber sido interpuesta pasado el plazo de un año desde el que se produjeron los hechos denunciados (art. 21,1 de la Ley Foral del Defensor del Pueblo), y referirse a la actuación de órganos de la Administración del Estado, sobre los cuales carece de competencia (art. 1,3 de la misma Ley). Pues bien, a nuestro entender tales consideraciones carecen de rigor jurídico alguno y sólo pueden calificarse como vulgares excusas aducidas para no entrar a valorar el fondo del asunto planteado.

En efecto, la citada Ley Foral se refiere expresamente (arts. 15 y 18) a que los poderes del Defensor del Pueblo se extienden “tanto a los actos y resoluciones como a la omisión de los mismos”, pudiendo “iniciar y proseguir de oficio o a petición de parte cualquier investigación” relativa a éstos. Pues bien, ¿acaso no nos hallamos en este caso ante una insultante y mantenida omisión administrativa? ¿acaso esta inactividad, que dura ya treinta años, lejos de producir prescripción alguna, no debería ser entendida como un agravante y motivar aún más la urgente actuación del Defensor del Pueblo?

Por otro lado, la falta de competencia aducida por el Defensor del Pueblo por referirse aquellos hechos a una actuación de la Administración del Estado, es completamente gratuita. Y ello es así porque, tal como expresamente se señalaba en la queja presentada, los hechos y omisiones denunciadas se referían tanto al Ayuntamiento de Iruñea (no al de aquel año 1978, que tan dignamente se portó ante aquellos hechos, sino a todas las corporaciones posteriores), como al Parlamento y Gobierno Foral, sobre cuya actividad/inactividad es plenamente competente el Defensor del Pueblo (artículos 1,3, apdos. a), b) y c) de la Ley Foral).

Por recordar tan sólo dos hechos similares y cercanos, recordaremos al Defensor del Pueblo dos acuerdos adoptados recientemente por el Parlamento Vasco y el Andaluz. En el primero, referente a los sucesos del 3 de marzo de 1976, se reconoció la condición de víctimas del terrorismo a las personas afectadas por la actuación de la Policía Armada en aquella fecha. En el segundo, el Parlamento autonómico declaró “hijo predilecto de Andalucía” a Manuel José García Caparrós, asesinado por disparos de la policía el 4 de diciembre de 1977. Pues bien, ¿por qué razones, a pesar de las constantes exigencias formuladas durante estos últimos treinta años nivel ciudadano, las instituciones de nuestra tierra no han hecho nada para esclarecer, reparar y hacer justicia respecto a aquellos hechos?, ¿por qué en otras comunidades es posible hacer lo que aquí nunca se ha hecho? ¿por qué éste doblegarse del Defensor del Pueblo ante una injusticia y una pasividad que clama al cielo?

A nuestro entender, la resolución del Defensor del Pueblo, tanto por la forma como por el fondo, es un burdo intento de dar carpetazo a una de las mayores conculcaciones de derechos ciudadanos producidos en Iruñea y Nafarroa entera en los últimos treinta años. En cualquier caso, que sepa que su intento de archivar nuestras exigencias de verdad, justicia y reparación no servirá de mucho. Seguiremos insistiendo. Al igual que conseguimos reponer la estela de Germán en su lugar, lograremos también, pese a quien pese, colocar la justicia en el lugar que se merece.

Iruñea, 11 de febrero de 2009.

Más información: aquí

Javier Ortiz: “maldito San Fermín” y más

Dos artículos del periodista Javier Ortiz en torno a los Sanfermines del 78.
Maldito San Fermín” y “La cadena del crímen“.

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¿Han pasado 30 años?

¿HAN PASADO TREINTA AÑOS?
Ramón Contreras López (miembro de Sanfermines 78 gogoan)

Resulta dificultoso definir el concepto “tiempo”, nos limitamos a medirlo. Sin embargo se percibe de diferentes maneras, es algo relativo, todo depende de las relaciones y cambios en el mundo material. Decía Benjamín Franklin que únicamente hay dos cosas seguras en esta vida: la muerte y los impuestos. También Henri Begson mantenía que el flujo del tiempo solamente se puede comprender con ayuda de la intuición. Será por eso que siento que en realidad no han transcurrido treinta años desde el 8 de julio de 1978.

Hace una semana -la prensa se hizo eco de ello- se celebró una asamblea en la iglesia??? de Sarriguren para reivindicar el modelo “D” en los centros de enseñanza públicos del Valle de Egüés. Exactamente como hace treinta años.

Volviendo a julio del 78, para la administración de justicia aquellos acontecimientos no existieron. Ni las muertes de Germán y Joseba, ni las decenas de heridos, han merecido el más mínimo reproche judicial. Y si los tribunales han mostrado su fracaso e incapacidad para generar justicia y reparación, ¡qué decir de las instituciones públicas!. Ninguna ha encontrado el hueco necesario para incluirlos entre las victimas de la transición, ni investigar ni aclarar aquellos sucesos y pedir perdón como continuadores y sustentadores del sistema político que los propició.

En febrero de 1979 la mayor parte de los miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna fueron detenidos al igual que el comité nacional de LKI por ejercer su derecho de libre expresión, y encarcelados en Nanclares de Oca. Entre estos últimos se encontraba Patxi Urrutia. Hoy, casi treinta años después, los dirigentes de la izquierda abertzale, incluyendo a Urrutia, se encuentran en las mismas circunstancias. Es como esa película norteamericana “El día de la marmota” en donde el actor Bill Murray interpreta a un personaje que se despierta todos los días en la misma fecha del calendario, remodelando el mito de Sísifo.

Pero no todo es igual o parecido, en algunas cosas se ha ido a peor. En el año 1978, las fiestas de Iruña tenían espacios populares, hoy Unión del Pueblo Navarro, que sin aquellos hechos, probablemente no estaría en el poder, prohíbe el uso de suelo público a Gora Iruña para celebrar actos festivos alternativos y populares, mientras, vende nuestra ciudad a multinacionales, empresas de todo tipo y promociona bebidas dañinas para la salud. Convirtiendo la ciudad y su fiesta en algo ajeno a sus habitantes, donde prima el consumismo y el uniformismo, y se castiga la crítica y la disidencia.

También, al igual que entonces, cuando oímos la palabra “crisis” ya sabemos su significado: las ganancias de los empresarios, de la banca y de las multinacionales, crecen menos de lo que esperaban (es decir que ganan menos), y como consecuencia de ello, aumentará el paro, empeorarán las condiciones laborales y nuestros salarios se congelarán, perdiendo poder adquisitivo ya que subirán los productos de primera necesidad.

Por todo ello intuyo que no es cierto que hayan pasado treinta años. Sólo la ausencia de Germán, la resistencia de estos años en olvidar, las movilizaciones por reponer la estela, el empeño de sectores populares por conseguir esclarecer la verdad, la justicia y la reparación, y sobre todo mis canas, me dicen que han transcurrido este tiempo y que de nuestra lucha depende que merezca la pena vivirlo.

Sanfermines 1978 aqui no se rinde ni dios

Sanfermines 1978 aqui no se rinde ni dios
Sabino Cuadra. Publicado en Kaos en la red

“Izenik gabeko balak,
zigorrik gabeko errudunak,
justiziarik gabeko herria”.
(Balas sin nombre, culpables sin castigo, pueblo sin justicia).


Éste es el bertso que, a modo de repique de txalaparta, va apareciendo en el hermoso poema escrito por nuestro poeta local, Fertxo Izquierdo, sobre los sucesos de Sanfermines de 1978.

Zigorrik gabeko errudunak. Lo hemos dicho una y mil veces. Germán murió de muerte matada. Es decir, no murió, sino que lo mataron. Llamemos a las cosas por su nombre: lo suyo no fue muerte, sino crimen, crimen de Estado. Más allá del policía que apretó el gatillo y del oficial que lo azuzó, se encontraban los primeros espadas de aquella faena, el comisario Rubio, el comandante Ávila, el gobernador civil, I. Llano, el gobernante, y el teniente coronel, nunca identificados, ocultos tras la emisora policial (“Tirad con todas las energías y lo más fuerte que podáis! ¡No os importe matar!”), el ministro del Interior, Martín Villa, y el presidente del Gobierno de UCD, Adolfo Suárez.

Justiziarik gabeko herria. Los jueces que juzgaron todo aquello no estuvieron en la plaza ni vieron nada de lo que pasó en la calle. A ellos no les salpicó ninguna hostia ni ningún pelotazo. No tuvieron que correr ni esconderse. No se mancharon de sangre trasladando a ningún herido. Ningún familiar ni conocido les contó nada de lo que vieron. Aquel día debieron quedarse en casa, haciendo punto, o en la Audiencia, sacando trabajo atrasado, redactando sesudos autos y sentencias. Y luego, cuando les tocó entrar en materia, fueron dando saltitos por encima de los hechos, de las fiestas reventadas, de los heridos de bala, de un Germán asesinado… sin detenerse a ver, a preguntar, a investigar, a razonar. Sus sentencias fueron inmaculadas, virginales. No hubo pecado alguno en la concepción de aquel crimen. Ningún culpable fue señalado. Ninguna responsabilidad fue exigida.

Hoy, pasados treinta años, hay quienes siguen queriendo enterrar todo aquello. Son los de siempre. El 9 de julio mismo comenzaron a echar paladas de tierra sobre Germán, los heridos y la ciudad arrasada. Celebrar, visperear, procesionar, inciensar y vitorear a un santo que nunca existió les parece lo mas normal y casta del mundo. Buscar un hueco el día 8 para recordar lo realmente ocurrido a un pueblo de carne y hueso del parece de mal gusto. Unir política y fiesta -dicen- es detestable. Rociar la fiesta con cien mil aguas benditas y patrocinios comerciales varios, eso sí que es guay del Paraguay . Los idólatras son ellos, mercaderes siempre en cualquier templo.

Otros piensan que con la recuperación de la estela hay ahora que pasar página o que, a lo más, se trata tan sólo de seguir colocando un ramo de flores junto a su estela todos los ocho de julio y dedicar a los Sanfermines 78 un espacio en un futuro Museo de la Memoria . Sin embargo, todo esto, al margen de su evidente necesidad, no puede convertirse en punto y final de nada. Queremos verdad, justicia y reparación; es decir, reconocimiento público, político y judicial del crimen cometido y que, en consecuencia, sean exigidas todas las responsabilidades y acordadas todas las medidas a fin de rehacer la historia y asentar nuestro futuro sobre pilares de dignidad y justicia.

No somos nostálgicos. Nos preocupa el pasado porque queremos un futuro diferente. Sabemos que la razón de ser de aquella agresión tuvo mucho que ver con el período histórico que entonces se vivía. Se trato de un crimen de Estado y el Gobierno de UCD fue su responsable político. Sanfermines 78 fue una sangrienta llamada al orden ante el entonces cercano debate constitucional y futuro institucional de Nafarroa y Euskal Herria. Mas hoy, sin embargo, salvadas las distancias, muchos de los problemas que el poder pretendió atajar entonces vuelven a estar sobre la mesa: el reconocimiento de nuestro pueblo, el respeto a su plena soberanía y la aceptación de las decisiones que pueda adoptar en su ejercicio. Por ello, parafraseando a Zorrilla, hoy puede decirse de nuevo al poder: “Los muertos que vos matasteis gozan de buena salud”.

Pasados treinta años del genocidio perpetrado en Chile y Argentina por las dictaduras de Pinochet y Vilela, la cabezonería de madres, familiares y camaradas de los asesinados y desaparecidas ha conseguido sentar en el banquillo a cientos de responsables de aquellos crímenes. Decenas de generales, almirantes, capitanes y policías de todas clases han sido condenados a fuertes penas. Muchas tumbas han sido desenterradas y con cada una de ellas otras tantas verdades ocultas. ¿Quién puede decir, pues, que aquí, en Iruñea, nuestras peticiones son ilusorias, utópicas o insensatas?

Lo dijo Bertold Brech en aquellos años en los que el pintor de brocha gorda anunciaba un III Reich que duraría mil años:

“Quien aún esté vivo no diga jamás.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.
¿De quién depende que siga la opresión?
De nosotros.
¿De quién que se acabe?
De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!”.

El XXX aniversario de los Sanfermines del 78 no es un punto y final de nada, sino un punto y seguido abierto a todas las ideas y aspiraciones que aquel año pretendieron truncar. ¡Aquí no se rinde ni Dios!

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